La gramática del amor nos cuenta la historia de Irene, una chica de Barcelona a la que sus padres, recién divorciados, deciden enviar a un internado en Cornualles, Inglaterra. Ahí sufre su primer desengaño amoroso por parte de Liam, el típico patán, superficial y mujeriego, ustedes ya se imaginan.
Siendo su primer amor, obviamente Irene se lo toma muy mal y después de un pequeño incidente en el salón de clases, su profesor de Gramática inglesa le encomienda un par de actividades: correr todas los días y leer varias novelas que él irá dejándole, las cuales debe analizar y reportar sus avances.
Las novelas que irá trabajando a lo largo del libro, que de hecho, les advierto de una vez, la autora los va a SPOILEAR así con mayúsculas, algo que si bien puede ser de gusto para algunos que no piensan leer a Murakami, Austen, Tolstoi o García Márquez, otros odiarán que la autora sin ningún miramiento se atreva a tales cosas. Es importante para la novela, se los digo de una vez. Creo que sin esos spoilers y las reflexiones que hace Irene con base en lo leído, pues el libro no existiría, todo gira en torno a la gramática del amor y no más.
Hay unas frases muy interesantes que se pueden desprender de estas reflexiones, cosas que ahora que lo leí pensé: ¡tiene razón!. Yo no había leído a Murakami, por ejemplo y no tenía intención de hacerlo, ahora puedo decir que ya tengo una idea sobre una novela suya. No me apetece seguir por esa línea, tampoco.
Durante sus carreras conoce a Marcelo, un chico cuya familia vive en Australia, corredor de fondo y el mosquito que se la vive molestando a Irene. Creo que de todos los personajes, es el que me cayó mejor, bastante congruente y maduro.
También está Martha, la compañera de cuarto de Irene que está más loca que una cabra. Hay por ahí una escena donde "sucede algo" que es algo que se vive en la realidad y creo que fue una muy buena idea incluirlo en el libro.
El otro personaje importante es Josh, el bibliotecario. Realmente me desconcertó. El personaje más inconstante de este libro y es una pena. Hay una escena donde pensé que él me caería bien y después todo se fue al caño.
Y claro, no puedo olvidarme del profesor Peter, de quien nuestra atolondrada protagonista se encapricha. Él me daba mucha tristeza y creo que es el personaje con el que sí me encariñé. Muy ecuánime. Hay una nota final, suya, que es lo más bonito que leí en este libro.
Irene, muy acorde a su edad, tenía que ir de tonta e insípida a madura e insípida. Bueno, lo insípida no se le pudo quitar. Es una chica que de haber sido la narradora, me habría dado por dejar el libro, creo que estar dentro de su cabeza hubiera sido fatal. Hace unas cosas que están fuera de línea. Cero asertiva, lindura.
Voy a alabar dos cosas de este libro: primero, me ha encantado la edición. Muy bien cuidada. En segundo: el ritmo de la novela es muy bueno, de modo que cuando te das cuenta, ya estás inmerso en la historia de Irene.
*El material fue enviado por la editorial a cambio de una reseña honesta. Nuestros comentarios se basan únicamente en nuestra lectura, no percibimos ningún tipo de remuneración por ellas.